Toro Muerto fue dado a conocer a la comunidad científica en 1951 por el arqueólogo peruano Eloy Linares Málaga.
Por su extensión, riqueza iconográfica y valor histórico, constituye uno de los principales referentes del arte rupestre de la región andina.
Actualmente forma parte de la lista indicativa del Perú para una posible futura nominación como Patrimonio Mundial de la UNESCO.